(Continuación). A modo de ejemplo le traigo un cálculo. Un asteroide de tamaño medio, no mucho más grande que una casa, que se desplace a una velocidad de 800 km/min, al impactar en la Tierra provocarÃa un efecto similar al de la bomba que se lanzó sobre Hiroshima. Una colisión preocupante.

Preocupante pero sin alarmismos, pues impactos como ése suelen tener lugar, por término medio, una sola vez cada cinco mil (5000) años. Asà que tranquilo por ahora.
Del impacto con un asteroide
El hecho de que no me parezca real, mala ciencia-ficción, el efecto del asteroide sobre la avioneta, no significa que no sea real, y por tanto buena ciencia-ficción, la situación del impacto.
Nuestro planeta atrae cada año varias toneladas de material procedente del sistema solar si bien, gracias a la protección de la atmósfera, apenas un pequeño porcentaje logra llegar a la superficie.
Un porcentaje pequeño pero que ¡ojo!, debe merecer toda nuestra atención. De los asteroides que orbitan alrededor de nuestra estrella, hay algunos con el tamaño suficiente y el radio orbital próximo al de la Tierra, como para tener que estar alerta sobre una posible colisión.

Sus efectos pueden oscilar desde pequeñas destrucciones locales, hasta grandes extinciones. EstadÃsticamente sabemos que cada cien años, se produce la caÃda de un asteroides de unos 50 m de diámetro, lo que puede producir catástrofes locales y maremotos. Y que cada varios cientos de miles de años, la de un asteroides de más de un kilómetro, causando catástrofes de caracterÃsticas globales.
Son asteroides potencialmente peligrosos, conocidos por las siglas PHA (Potentially Hazardous Asteroids), y sabemos que la Tierra ha recibido la visita de varios de ellos a lo largo de su historia.
El más reciente y significativo fue el de Tunguska en Siberia, el 30 de junio de 1908. Se estima que tuvo una potencia explosiva entre diez y quince megatones. Sin duda hay que hacer todo lo posible por evitar que vuelva a ocurrir.
Misiones para salvar el planeta
Con esa intención existen más de un proyecto encaminados a solucionar esa contingencia.
Todas comparten la idea de enviar una sonda al asteroide, eso sà sin tripulación. No es buena ciencia-ficción que en el cohete de nuestro cómic viajen el cientÃfico, el deportista y su novia. Eso es impensable, incluso para el propio Flash Gordon.
La intención es desviar la trayectoria del asteroide, y es en el método donde se diferencian los distintos proyectos.
Uno de ellos está basado en la tecnologÃa nuclear. Se detonarÃa por encima de su superficie un dispositivo termonuclear, que lo harÃa explotar (debido a la energÃa cinética de los neutrones formados), y que desviarÃa su trayectoria en virtud del principio de conservación de la cantidad de movimiento o momento lineal:    p = cte  ;   Δp = 0
Una desviación mÃnima, de pocos milÃmetros por segundo, que bastarÃa para que, con el paso de los años, su trayectoria no coincidiera con la de la Tierra.
Un segundo proyecto utilizarÃa la sonda para anclar unas velas solares en el asteroide, que lo desviarÃan de su trayectoria, gracias a la presión del viento solar. Un fenómeno fÃsico que tendrÃa lugar gracias al principio de variación de la cantidad de movimiento:  p ≠cte  ;  Δp ≠0

Otro proyecto se basarÃa en el efecto Yarkovsky, que consistirÃa en espolvorear media superficie del asteroide con tiza (blanca) y la otra con hollÃn (negro). Debido la diferente capacidad de absorción de los fotones solares según el color, se producirÃa un momento de rotación en el asteroide, que afectarÃa a su semieje orbital mayor, lo que terminarÃa por modificar su trayectoria.
Misión Don Quijote
Hay un cuarto proyecto que emplearÃa la técnica de la colisión. Sencillamente se harÃa impactar contra el asteroide una sonda a altÃsima velocidad, la suficiente como para desviarlo. Y en esta lÃnea hay una empresa española, Deimos Space, que ha diseñado una misión con un nombre muy literario y español: Misión Don Quijote. Todo un detalle.
Aporta también una novedad. En realidad se mandarÃan dos sondas. La que impactarÃa y otra que permanecerÃa orbitando alrededor del mismo, para tomar datos del impacto. Una idea interesante desde el punto de vista astronómico.
Además están bautizadas ya las dos sondas: Hidalgo y Sancho. Muy adecuado y previsible.
Por desgracia, la gran mayorÃa de estos proyectos están en una fase poco avanzada, dado que carecen de financiación. Algo fundamental. (Continuará)